Cómo proteger nuestra vista de las pantallas led y por qué

El teletrabajo y las clases virtuales, combinadas con el exponencial crecimiento del consumo de películas, series, juegos y otras alternativas de entretenimiento, provocaron un aumento significativo del encendido de pantallas.

¿Qué efectos pueden tener estas prácticas en la vista? ¿Existe algún riesgo en mirar las pantallas durante un tiempo prolongado? ¿Es inofensivo revisar el celular en la cama, de noche?

¿De qué manera las costumbres cotidianas en el uso de las tecnologías puede afectar nuestra salud? ¿Qué podemos hacer para evitar o disminuir su impacto?

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Cómo funciona la visión humana

El sistema visual de los vertebrados tiene como función principal detectar la luz. El ser humano está adaptado especialmente para la visión diurna.

La retina es parte del sistema nervioso central y, por lo tanto, está compuesta por diferentes tipos de neuronas.

Es un tejido fotosensible formado por células nerviosas. Algunas de ellas, como los conos y los bastones son fotorreceptoras. Son, en realidad, neuronas.

Dependiendo de qué opsina prevalezca en cada cono, este será sensible al azul, al verde o al rojo. A partir de esos tres tonos, el cerebro se encarga de generar el resto de la gama de colores que los seres humanos pueden distinguir.

Cómo funcionan los conos y los bastones

El ojo humano posee 6 millones de conos y 120 millones de bastones. Su distribución es irregular.

El grueso de los conos está concentrado en la zona de la mácula, mientras que la densidad de los bastones es mayor alrededor de ella, y se reduce progresivamente a medida que se aleja de esta región.

Cuando la intensidad de la luz es mayor, se activan los conos que permiten la visión (normal) a colores, y se anulan los bastones para proteger su alta sensibilidad.

En situaciones de penumbra, la escasa sensibilidad de los conos no alcanza para captar la luz, por eso se activan los bastones, que solo permiten ver en blanco y negro.

Los colores que uno cree distinguir en lugares prácticamente sin luz son un engaño del cerebro, ya sea por la memoria de objetos conocidos o simple deducción.

Cómo se convierte la luz en imágenes

Las células de la retina convierten la luz –mediante un proceso bioquímico llamado “fototransducción”– en impulsos nerviosos que llegan al cerebro, donde son interpretados y transformados en imágenes.

Por su composición estructural, la retina es muy vulnerable a la exposición excesiva de luz.

La córnea y todas las estructuras del ojo filtran bastante la luz UV, pero no la luz azul del espectro visible, que es la de mayor carga energética y la que tiene un impacto especial en la retina. Justamente, la luz azul es la que predomina en las luces led y las pantallas de la totalidad de los dispositivos móviles.

Los más afectados son los bastones, donde el bombardeo constante de los fotones genera estrés oxidativo.

Cómo se recuperan los bastones

Los discos membranosos de los conos y bastones, donde ocurre la fototransducción, contienen lípidos y proteínas. Durante el día, la luz que proviene de distintas fuentes los va degradando.

Durante la noche, en las horas de descanso, las células fagocitan los lípidos y proteínas derruidos y los reemplazan por otros nuevos (para que se regeneren).

Estos procesos bioquímicos de restauración se regulan a nivel genético por los ritmos circadianos (ocurren en un momento específico, en este caso la noche).

El uso del celular, tablet o computadora durante la noche altera ese proceso de recuperación, que solo ocurre cuando la retina está en descanso. Los bastones son neuronas: si no logran recuperarse y mueren, no son reemplazados.

Qué tan perjudicial es la luz led de los dispositivos que usamos diariamente

Hasta el momento, la evidencia científica es insuficiente para afirmar taxativamente que las luces led afectan la visión humana. Existen, en cambio, estudios en animales (roedores) que sí han corroborado su efecto negativo.

María Ana Contín es investigadora del Centro de Investigaciones en Química Biológica de Córdoba (UNC/Conicet) y docente de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Su equipo trabaja en un modelo experimental con animales nocturnos (ratas albinas).

Las mantienen expuestas a luces led constante durante una semana y analizan su retina. Al cabo de ese período, verificaron que el número de fotorreceptores disminuye significativamente, es decir, la retina de esos roedores se ha degenerado.

Es fundamental aclarar que estos resultados no pueden ser extrapolados a humanos, ya que las ratas son animales nocturnos, mucho más sensibles a la sobreexposición de la luz.

De todos modos, con el conocimiento que su equipo produce y toda la bibliografía disponible, Contín plantea una hipótesis: el aumento “social” de la exposición a la luz provenientes de fuentes artificiales podría, a largo plazo, producir disfunción e incluso muerte de células fotorreceptoras.

Lo que plantea Contín es que la sobreexposición de luz, especialmente en momentos en los que supuestamente el organismo regenera las áreas afectadas, podría aumentar el riesgo de aparición –en edades tempranas– de patologías como la degeneración macular, que suele presentarse en adultos mayores.

Contín subraya que se trata de una hipótesis: todavía se carece de la información para comprobarla, pero sí se dispone del conocimiento básico para formularla.

En ese marco, existen algunas recomendaciones que pueden implementarse de manera preventiva, además de evitar usar el celular o cualquier dispositivo de noche. Active las opciones para repasar los consejos.

Existen, además, aplicaciones que ayudan a controlar el uso del celular.

Funte: UNCiencia

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