Córdoba: industria que retrocede, agro y desempleo que avanzan

El desempleo llegó a casi el 20% en el Gran Córdoba en el segundo trimestre de 2020, superando la media nacional. El dato fue difundido por el INDEC la semana pasada y, días después, el organismo presentó el indicador de personas bajo la línea de pobreza que llegó al 40%. Con particular incidencia en las infancias. Datos alarmantes, pero que, sin embargo, tienen interpretación a la luz de la dinámica económica provincial y nacional de los últimos años.

Desempleo, informalidad y pobreza en Gran Córdoba.

En el segundo trimestre de 2020, es decir, ya en el marco de la pandemia, el desempleo en el aglomerado del Gran Córdoba ascendió al 19,1%. Esto implica un aumento de 8,3% respecto al primer trimestre de 2020 y un 6% respecto a igual trimestre de 2019. La desocupación podría agravarse si tenemos en cuenta que la mitad de las personas que perdieron sus empleos no pudieron iniciar una búsqueda laboral por las limitaciones que impone la pandemia, es decir que, a fines de la encuesta, no son desocupadas. Es así que aproximadamente 50 mil personas pasaron a ser consideradas inactivas, lo que se refleja en una caída de la tasa de actividad que pasó del 46,9% al 43,4%.

Sin embargo, este desempleo no afecta a toda la población por igual. El 87% de la disminución del empleo nacional es explicada por caídas en el sector informal. Si bien todavía no fueron publicadas las bases de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), en la presentación realizada en el marco de las Jornadas Virtuales de Economía Crítica y Feminista, ya alertábamos que esta situación de falta de empleo era particularmente complicada en las mujeres y en jóvenes. En el Gran Córdoba, estos sectores se veían con tasas por encima de la media en términos de desempleo y en términos de informalidad laboral. Tomando en cuenta la desigualdad por género, el desempleo en mujeres es creciente desde el año 2010, pasando de 10,6% a 14,6% para el primer trimestre de 2020. Mientras tanto, el desempleo en varones es más bien constante y registraba antes de la pandemia una incidencia de 8,2%.

Imagen: La tinta

Por último, el INDEC también anunció que el 40% de la población del Gran Córdoba, alrededor de 635 mil personas, no pueden superar el nivel mínimo de ingresos requeridos para satisfacer necesidades cotidianas. Y un 8,1% no llega ni siquiera a alcanzar la canasta básica alimentaria. Lisa y llanamente, no puede cubrir lo más esencial, que es comer.

La situación se agudiza en el marco de una crisis mundial y nacional que todavía no encuentra salida y es agravada por la COVID-19. Pero hace años que, en Córdoba, asistimos a cambios en la producción y el empleo que pueden brindarnos algunas pistas para entender cómo llegamos al hoy.

El agro avanza, la industria retrocede.

La tensión manifiesta sobre el empleo y la actividad cordobesa es producto de largos años de estancamiento y desarrollos dispares. Mientras que, a comienzo de siglo, la dinámica productiva y de empleo era liderada por la expansión industrial, a lo largo de la segunda década, se evidencia un declive del sector industrial y el protagonismo se traslada hacia el sector agropecuario.

Este cambio de enfoque productivo tiene implicancias directas sobre el trabajo. El sector agropecuario, enmarcado en las prácticas del agronegocio actual, no tiene la misma capacidad de generación de empleo que ofrece la industria. Es por esto que, si evaluamos el producto total cordobés para el año 2018 (último registro estadístico), se observa que, si bien la actividad agropecuaria explica el 17% de la producción, solo participa del 5% del empleo. Llevamos este análisis a la industria y observamos que esta es responsable del 15% del producto y participa del empleo en 20%. En síntesis, la relación empleo/producción es muy superior en la industria que en la actividad agropecuaria.

Este ascenso en la dependencia del sector agropecuario responde a problemas económicos estructurales de Córdoba y Argentina, así como a políticas deliberadas de las diferentes administraciones. En Córdoba, los gobiernos de De la Sota y Schiaretti han implementado diferentes políticas para beneficiar al sector agropecuario en detrimento de los otros.

En términos presupuestarios, se destaca que gran parte de los subsidios económicos son dirigidos a esa actividad. Hacia 2010, el gasto en servicios económicos destinados al sector agropecuario eran 3 veces superiores a los que iban hacia la industria, sin embargo, para finales de la década, esa diferencia se amplió a 10 veces. También existen diferentes fondos que permiten mejorar la infraestructura necesaria para la producción y circulación de bienes ligados al sector agropecuario. El Fideicomiso para el Desarrollo Agropecuario y el fortalecimiento de la cadena de valor agroalimentaria que es financiado con el 60% del impuesto inmobiliario rural es la muestra más cabal de esto. Los productores pagan el impuesto inmobiliario (dicho sea de paso, el monto de este impuesto está desactualizado hace años) y parte de eso vuelve a esos mismos productores en obras de infraestructura.

El sector agropecuario sigue sumando puntos, mientras un montón de otros sectores cada vez son más dejados de lado. La pandemia vino a mostrar una de las partes más olvidadas de Córdoba.

Tensiones que se revelan y multiplican.

Desde hace semanas, se asiste a cada vez más muestras de hartazgos en diferentes sectores de la población cordobesa por la situación general. Las manifestaciones de pequeños propietarios de locales gastronómicos, de empleados de aerolíneas, transportistas, etc., se cruzan con reclamos por el cese de los incendios en zonas rojas de bosque nativo y la salud, así como la vida, sigue estando en el centro de las miradas. Marchas en contra del gobierno nacional y sus medidas, reclamos docentes nacionales y provinciales, crecimientos masivos de contagios y trabajadoras de la salud con malas condiciones laborales. ¿Qué se nos viene para adelante? ¿Qué reclamos tomarán formas de políticas públicas? ¿Qué hará el gobierno de la provincia, los sindicatos y cámaras empresariales? Nada de esto está claro, pero sí es evidente que la situación económica y sanitaria es realmente complicada en la provincia y llegó el momento de tomar medidas de fondo.

Fuente: La Tinta

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