Ley de identidad de género: “Seguiremos luchando por lo que nos niegan”

A ocho años de la Ley de Identidad, tenemos grandes desafíos por los cuales luchar: la igualdad ante la Ley no es la igualdad ante la vida.

La Ley de identidad fue sancionada el 9 de mayo de 2012 en Argentina. Fue pionera porque se diagramó y conquistó por las travestis y trans que no sólo le pusieron el cuerpo sino también los fundamentos. Corresponde reconocer el valor de la misma y allí la lectura de la coexistencia de nuestros cuerpos, sabiendo que la real implementación de la Ley no es la primera ni la única de nuestras demandas.

Su sanción produjo cambios en el colectivo trava y trans cuyas dimensiones son difíciles de medir. Pero a ocho años de la misma tenemos grandes desafíos por los cuáles luchar. Más aún cuando hay un Estado capitalista, burgués, patriarcal y heteronormado que invisibiliza nuestras demandas, implementando todas las estrategias para contener el alza de un movimiento que construyó sus bases sobre el descontento y el hartazgo.

Organizadas vamos a destruir todas las instituciones que nos colocaron en condición de vulnerabilidad estructural mediante las múltiples exclusiones y discriminaciones. Con el Estado no vamos a pactar nuestros derechos y menos si su propuesta es la “política de la miseria”, sin reorientar las políticas económicas y sociales que vayan al problema de fondo y sean puestas al servicio de nuestro colectivo.

La visibilidad conquistada no es menor. Pero esto no es suficiente, porque la igualdad ante la Ley no es la igualdad ante la vida.

El brutal ajuste que lleva adelante Alberto Fernández y los gobernadores conduce inexorablemente a un aumento de la pobreza. Frente a esto es imprescindible la organización para dar la pelea de la misma manera que se hizo cuando se pensó la Ley de Identidad, pero esta vez: para darlo vuelta todo.

La crisis económica y este contexto de pandemia, pega de lleno en las travestis y trans que el único medio para sobrevivir se ve imposibilitado, ya que no pueden estar paradas al costado de las rutas y avenidas o en aquellos hombres trans que tienen hijos que alimentar, quienes tienen que dejar sus estudios para buscar las formas para comer. Pero hay algo que en este día es importante aclararlo, no se tomarán más el atrevimiento de decidir sobre nuestras vidas en los términos de la compasión y la tolerancia, sino con la garantía de cumplir con los derechos y más que nunca gritamos: Cupo laboral trava-trans, basta de genocidio a nuestra población, basta de discriminación e igualdad de oportunidades y accesos.

Fuente: La Tinta

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