Orgullo y precariedad: el trabajo en el CONICET en tiempos de aislamiento

A pesar de sufrir cuatro años de ajuste presupuestario, la ciencia y técnica argentina sigue destacándose en el mundo. Sin embargo, frente al impacto negativo de la pandemia en las condiciones laborales, las medidas paliativas resultan insuficientes.

Durante los últimos días, el CONICET volvió a ser tapa de los diarios debido al desarrollo en tiempo récord de un test para medir anticuerpos contra el coronavirus (Covidar IgG). El equipo, liderado por la investigadora Andrea Gamarnik, puso a la Argentina entre los ocho países del mundo que hoy pueden producir sus propios test serológicos.

Durante el gobierno de Macri, el área de ciencia y técnica sufrió consecutivos recortes presupuestarios, incluyendo la degradación del ministerio a secretaría, una política sistemática de deterioro salarial (que alcanzó al conjunto de les trabajadores estatales) y el sostenimiento, hasta el día de hoy, de la ausencia absoluta de derechos laborales básicos de les becaries. La ciencia argentina sigue siendo un caso destacado a nivel internacional. Lamentablemente, esta constatación contrasta, una vez más, con las condiciones de trabajo en el organismo que se han deteriorado como consecuencia de la pandemia y el aislamiento.

Imagen: A/D

Si bien las autoridades anunciaron en marzo y abril una serie de medidas para reducir el impacto que se podría producir en las condiciones laborales de su personal, estas fueron cumplidas en forma parcial y ya resultan insuficientes.

En relación con las becas doctorales y postdoctorales en curso, fueron prorrogadas hasta fines de mayo aquellas que finalizaban el 31 de marzo. Si bien dicha extensión resultó de suma importancia para que les becaries no quedaran desempleados en medio del desarrollo de la pandemia, fundamentalmente en la zona del AMBA, hace pensar que las condiciones para buscar un nuevo empleo en el mes de junio no serán las más adecuadas. Sobre todo, teniendo en cuenta que todas las universidades nacionales se encuentran sin actividad presencial y que éstas constituyen uno de los principales lugares de posible inserción laboral para quienes poseen una formación de posgrado.

Muy diferente es la situación de quienes están a la espera de que se concreten las altas de las becas otorgadas en las convocatorias del año 2019. Las autoridades del CONICET decidieron extender los plazos para las defensas de las tesis de licenciatura y de doctorado programadas para marzo y que, debido al aislamiento, fueron suspendidas. Pese a esto, siguen exigiendo la concreción de las defensas (ahora en modalidad virtual) como condición para comenzar a pagar las becas.

Vale mencionar que el CONICET exige dedicación laboral exclusiva para sus becaries. En virtud de ello, las personas que obtuvieron becas en los llamados del año pasado y que esperaban comenzar a cobrarlas a inicios de este mes han renunciado a sus trabajos previos. Es decir que, actualmente, se hallan sin ingreso alguno, sin saber cuándo empezarán a cobrar y sin respuesta alguna por parte de las autoridades.

En el caso de aquellas personas pertenecientes a la Carrera del Investigador Científico, (CIC), uno de los problemas principales reside en los plazos de entrega de los informes mediante los cuales investigadoras e investigadores son evaluados periódicamente. Las dificultades para el sostenimiento de las tareas laborales en el contexto del aislamiento exigen que, de mínima, se posponga la entrega de los mismos. Sin contar que solicitar dichos informes en momentos como este no hace más que favorecer la ampliación de brechas preexistentes, tales como aquella que separa a las personas que tienen personas a cargo (en general, mujeres) y quienes no.

Pese a esto, el pasado viernes, las autoridades del organismo publicaron el cronograma de entrega de informes que abrirá este mes y cerrará durante el mes de junio. Esta misma situación se repetirá, además, cuando llegue el turno de la presentación de informes de les profesionales que integran la Carrera del Personal de Apoyo (CPA).

Además de la situación de becaries sin ingresos y las enormes dificultades para el cumplimiento de la entrega de informes, los reclamos incluyen la revisión del calendario de postulaciones para ingresos y becas. El contexto de aislamiento hace que la mayoría no pueda desarrollar adecuadamente su trabajo. En un ámbito en el que es moneda corriente la evaluación de los niveles de rendimiento y productividad, deberá considerarse especialmente lo que implica la parálisis del trabajo por más de sesenta días.

Por supuesto que la actual situación afecta también al personal administrativo del organismo, que ha venido arrastrando una sobrecarga laboral ocasionada por la oleada de renuncias que produjeron los bajísimos niveles salariales alcanzados durante el macrismo. La reducción del personal no solamente concentró las tareas en un número insuficiente de trabajadores sino que ahora, además, éstas se ven trastocadas por el teletrabajo.

Frente a esta diversidad de situaciones que tiene como denominador común el deterioro de las condiciones laborales del conjunto de les trabajadores del organismo, desde ATE-CONICET se ha solicitado la apertura urgente de la Mesa de Relaciones Laborales. Allí el objetivo es que les delegades gremiales puedan plantearle a las autoridades del CONICET todas estas problemáticas y que se pueda avanzar en la búsqueda y materialización de soluciones. Hasta el momento, las autoridades se han comprometido a concretar dicha instancia dentro de dos semanas, aunque aún no han fijado fecha.

Finalmente, cabe destacar que un gran número de institutos de investigación y laboratorios pertenecientes al CONICET se han sumado a la lucha contra la pandemia y han doblegado sus esfuerzos. Esto, en los hechos, significa una enorme cantidad de horas extra de trabajo de integrantes de CIC, CPA y becaries doctorales y postdoctorales que no son reconocidas ni, mucho menos, remuneradas.

Fuente: La Tinta

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