“Para Sama”, cómo sobrevivir cuando la muerte arrasa todo

La realizadora siria está dispuesta a registrarlo todo, desde los bombardeos de su propio gobierno a Alepo hasta el parto de su hija en un contexto horrendo.

Es tanto el dolor, el duelo y la muerte que atraviesan Para Sama crudamente, que en más de un momento la película se pone al límite de lo tolerable. Pero no hay golpes bajos sino una mirada dispuesta a registrarlo todo, incluso aquello que no se quiere ver. Lo que registra Para Sama son los bombardeos a los que el gobierno sirio de Bashar Al Asad sometió a algunas regiones de su país, que se habían levantado primero pacíficamente en 2011, y más tarde en armas. Registra esos bombardeos desde adentro: desde las casas y desde los vecinos y familias de la ciudad de Alepo, la más populosa del país… hasta que las bombas y misiles del gobierno comenzaron a despoblarla, con apoyo ruso. Dos hechos dan la idea de que el documental de Waad Al-Kateab, nominado al Oscar 2019, no va a terminar tan mal como parece: Para Sama está narrada en primera persona, lo cual quiere decir que al menos la realizadora tiene que haber sobrevivido, y está dedicada a la niña del título, hija de Waad Al-Kateab. Algo que supone todo un legado a futuro.

Una nena le pide al padre que le cuente “el cuento del misil”, y el padre le cuenta la historia de un bombardeo y una casa derrumbada, que la nena escucha arrobada. A un hospital llegan varios chicos ensangrentados. Una madre carga a su hijo muerto, sin permitir que nadie lo haga por ella. Otra llora a gritos la muerte de su hijo, alcanzado por una bomba de las tropas de Al Asad. Dos chicos traen a su hermanito, que no pudo sobrevivir a una explosión. Para llegar a Turquía, donde vive su padre enfermo, la realizadora y su marido atraviesan a pie el frente de combate, cantando canciones infantiles a su hija. Si Al-Kateab pone tanta atención en los niños no es solo porque son los más desprotegidos, sino porque la segunda historia que narra Para Sama, en paralelo con la crónica de guerra, es la del embarazo, nacimiento y crecimiento (hasta el año de edad, más o menos) de su hija, la niña del título. Podría suponerse que, dada su situación personal, Waad está particularmente sensibilizada con los niños.

Pero los niños no son lo único que llama su atención. También lo hace su marido, un héroe de todos los días que tras el derrumbe del hospital donde trabajaba levanta, junto a un grupo de voluntarios, uno “hecho a mano”. Hospital que termina siendo el último en pie de Alepo, después de que los helicópteros y tropas gubernamentales derriban los otros siete con los que la ciudad contaba. En ese hospital transcurre buena parte de la acción, ya que Waad y Hamza se mudan a vivir allí. Hamza parecería vivir con una sonrisa, a pesar de que a su alrededor (y junto a él) todo se derrumba. Es increíble la forma en que todos parecen tomar la situación, con frecuentes reuniones y canciones, chistes, amplias sonrisas e indiferencia ante el sonido de las bombas, en medio de una ciudad en ruinas.

Filmada con un celular y una cámara de video de alta definición, Para Sama sorprende por la sofisticación del relato, teniendo en cuenta las condiciones en las que está producida y el hecho de que la realizadora -ayudada por el correalizador Edward Watts- contaba como única experiencia previa la de productora de un documental. El desarrollo no es lineal, sino que avanza y retrocede en el tiempo, con un presente ubicado en 2016 y saltos a dos pasados: el año 2011, cuando Al-Kateab estudiaba en la facultad y se inició la revuelta antigubernamental, y el 2015, cuando Waad tuvo a Sama. Por supuesto que tanto el día en que el test de embarazo le dio positivo como el parto se filmaron (obviamente, este último por un camarógrafo ad hoc), ya que Waad Al-Kateab es de esas y esos realizadores que parecen querer grabarlo todo. La corrida en medio de un bombardeo, filmada con cámara subjetiva a los saltos, es uno de esos momentos que hay que ver para creer. Más que una historia de muerte, Para Sama es la historia de cómo puede sobrevivirse a la muerte, aun cuando ésta parece barrerlo todo. “En Alepo no hay tiempo para duelos”, dice alguien por allí, y de esa fortaleza contra viento y marea parecería tratarse todo.

PARA SAMA 8 PUNTOS

For Sama, 2019

Dirección: Waad Al-Kateab, Edward Watts

Duración: 100 minutos

Intérpretes: Waad Al-Kateab, Hamza Al-Kateab, Sama Al-Kateab

Estreno en Netflix

Fuente: Pagina 12

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