Plan Manejo del Fuego: todo lo que Córdoba no está haciendo bien

Hoy, en distintos puntos de la provincia, se marcha por las “Jornadas por el Monte y contra el ecocidio”. En esta nota, el investigador y docente Nicolás Mari analiza algunas dimensiones de la política del gobierno de Schiaretti sobre el plan de manejo del fuego.

Se hace difícil seguir los focos activos, el fuego avanza y se multiplican en distintas partes del territorio cordobés. Duele el mapa de fuegos, que se nos presenta evidente en una provincia en la que deliberadamente el gobierno ha tenido una pionera política ecocida en el uso del suelo y sus recursos.

La tinta conversó con Nicolás Mari, quien, además de trabajar en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA Cruz del Eje), es profesor en la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) del ámbito del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación (MINCyT), y auxiliar en los bomberos de La Cumbre.

El investigador dice, con mucha preocupación, que la situación de los incendios este año está llegando a un máximo histórico. “Para dar algunas referencias, los máximos históricos están en torno a las 100 mil hectáreas y, este año, los estamos alcanzando. Llegar a un máximo desde el punto de vista estadístico es un indicador muy grave. Digámoslo en estos términos: estamos ante una situación extrema que debería poner alerta a toda la ciudadanía para reflexionar por qué llegamos a esta situación”.

Le pedimos que nos ayude a complejizar lo que estamos viviendo con los incendios y nos propone algunos elementos necesarios para una lectura más completa.

El punto de vista meteorológico y ambiental

En primer lugar, hay un componente inevitable que es el climático. Sobre esto, Mari se desprende de las declaraciones de las autoridades de la Provincia manifestando que solo se trata de un problema climático. “No hay que dejar de decir que estamos frente a un problema climático grave, que está relacionado a la sequía. En esta zona del valle, no llueve hace casi 4 meses y aún no recibimos primeras lluvias del año que son típicas de la época. Me refiero a septiembre, la llamada estación de crecimiento y a partir de la cual se empiezan a acumular las lluvias hasta el verano. Las primeras lluvias no las tenemos y, en los meses precedentes, tampoco llovió. Es una situación que dificulta muchísimo las operaciones en el campo dado que el comportamiento del fuego es muy extremo, porque tenemos el combustible (elementos del paisaje vegetal como el estratosbaceo, del arbustivo) muy seco y toda la vegetación en general está muy seca. Existe mucha acumulación de biomasa y mucha continuidad entre los combustibles, lo cual es la situación ideal para que un incendio se propague fuera de control y sea muy difícil extinguirlo”, aclara el docente.

Un plan basado en el trabajo de bomberos voluntarios

En segundo lugar, nos explica que, en la provincia, existen dos entidades distintas que trabajan en paralelo y conjuntamente: la Federación de bomberos y la Agrupación serrana de bomberxs. “Pero lo cierto es que, en general, es un sistema donde los bomberos son voluntarios: salen, dejan a sus familias, sus trabajos y lo hacen gratuitamente. Esto pone un interrogante: ¿cómo es que una provincia se basa en un sistema de bomberos voluntarios?”, remarca.

Imagen: Medionegro

Mari acentúa que es importante tener en cuenta cómo trabajan lxs bomberxs: salvan casas y vidas; en cambio, lxs bomberxs forestales -que es otra tipografía- o las brigadas forestales se dedican a apagar el incendio en el monte cuando el fuego se escapa. “Son especialistas en esa materia. En Córdoba, entiendo que no tenemos y eso también merece hacer un paréntesis y un análisis. El modus operandis es fundamentalmente trabajar en proteger casas y vidas humanas, que es fundamental, pero nos está faltando un componente mayor de trabajo en el campo. Estaría faltando otro sistema de bomberos que se dediquen a trabajar en los incendios forestales. ¿Cómo trabajan en realidad los bomberos? Trabajan en el durante, es decir, cuando suceden los incendios”, afirma.

El ciclo de ocurrencia de incendios y todo lo que en Córdoba no está sucediendo

El investigador dice a La tinta que, desde sectores académicos como el INTA, CONICET y fuentes científicas especializadas, se habla del ciclo de ocurrencia de incendios, el cual tiene tres fases: previa, durante y post fuego.

“La fase previa refiere a todas las actividades preventivas: el monitoreo de la vegetación, el estado hídrico, modelos de riesgo meteorológico, monitoreo para ver si una zona es más o menos riesgosa ante la ocurrencia de un incendio. Y aquí está todo el soporte de los sistemas de información geográfica, la teledetección, imágenes de satélites, etc. Todas esas herramientas permiten a quienes toman las decisiones poder definir y determinar las acciones a tomar, en forma preventiva, antes de que ocurra el incendio”.

Mari afirma que, en Córdoba, esa fase no se está trabajando. “Además de esos componentes preventivos que acabo de mencionar, están todas las fases preventivas de manejo de combustibles en la zona interfase urbano rural, aquellas zonas periurbanas donde existen casas en contacto con la vegetación. Todas las recomendaciones relacionadas a cómo mantener un predio limpio, qué tipo de vegetación se puede ralear, cómo mantener los alambrados, los cortafuegos, cómo mantener el lugar limpio por si llega un incendio, qué materiales se recomiendan… es decir, establecer todas las medidas preventivas para evitar daños materiales y naturales en esa interfase”, agrega.

Aunque hubo iniciativas allá por el año 2005, los manuales están, pero no se implementan. Hay otras actividades preventivas que tampoco tenemos en nuestra provincia: no hay avión vigía que controle la ocurrencia de columnas de humo para que rápidamente se disponibilicen los recursos para poder atacar el fuego en forma temprana; no hay torres de observación en lugares estratégicos; no hay sitios como cisternas para guardar agua en lugares estratégicos ni cartografía especializada en los accesos de las rutas de evacuación, accesos, caminos de tierra, etc. “Todo esto forma parte de un sistema de alerta y respuesta temprana a incendios de vegetación, tampoco lo tenemos. Entonces, hay falta de inversión. En la esfera preventiva, no tenemos nada”, asegura Mari.

El sistema provincial del manejo del fuego tampoco cuenta con un portal web donde esté la información disponible, con mapas, no existen apps que se puedan usar para trabajar la prevención, no hay capacitaciones para baqueanos, para propietarixs de los campos. “Tampoco hay capacitaciones para los municipios para emergencias por incendios, así como tampoco para la sociedad civil o brigadistas. Es preocupante que, con la historia reciente de Córdoba, no exista ningún tipo de capacitación, al menos, no son visibles en términos absolutos. Por ahí, puede haber algo, pero evidentemente es insuficiente”, advierte el entrevistado.

En relación al durante los incendios, nos aclara que los aviones hidrantes que vemos volar en Córdoba no son del Plan Nacional del Manejo del Fuego, sino que son privados, se alquilan para hacer este trabajo por un determinado número de horas y se pagan por esas horas de servicio. “Cuando se acaba eso, los aviones se estacionan y el fuego sigue quemando, entonces, hay que actualizar el contrato, renegociar sobre el momento. Es decir, hay una dificultad en este sentido que también dificulta las operaciones”.

Imagen: La tinta

El posfuego tampoco es atendido por ninguna institución provincial y nacional, no hay ningún plan establecido y concreto, no hay ninguna estrategia de restauración de los ecosistemas, aclara. “No hay ningún plan intersectorial que pueda abordar la problemática que existe entre el sector productivo -particularmente, el ganadero- y los sectores que buscan proteger los reductos de bosques o los pocos que quedan, existe un vacío de información y un vacío legal en cómo trabajar las actividades productivas y aquellas orientadas a la conservación. En síntesis, el sistema falla en su fase preventiva y en su fase posfuego”.

Existe mucho ímpetu en la fase del durante, pero, a su vez, existen grietas en ese sistema por decisiones tomadas a destiempo o por falta de inversión o capacitación. ¿Quién es responsable? ¿Dónde está la grieta? ¿Por qué no existe un programa de capacitación para los civiles, a los brigadistas para que puedan de manera organizada, con formación, con recursos, salir a defender lo que quieran defender del fuego? El sistema tiene muchas grietas, adiverte el especialista, y es hora de visualizarlas. “No queremos ser amarillistas en esto, queremos ser objetivos para poder entender bien por dónde reparar el sistema y por dónde lograr cambiar las cosas”.

A los bosques que se queman no los vamos a recuperar ni siquiera en los próximos 20 años, lo cual implica una degradación extrema. La pérdida de bosque implica la pérdida de servicios ecosistémicos que están relacionados a la regulación hidrológica, a la fertilidad de los suelos, a la provisión de oxígeno, al hábitat para la fauna. Es decir: los bosques y el medio natural proveen servicios a la sociedad que no tienen valor económico. Entonces: ¿Cuánto cuesta generar agua? ¿Qué valor tiene la generación de oxígeno? ¿Qué valor tiene la regulación de la temperatura de superficie?

El panorama en estos momentos y a futuro es alarmante, no es momento de paralizarnos, sino de cambiar esta Córdoba que duele.

Fuente: La Tinta

Comparte en tus redes sociales