Representantes del sector editorial impulsan la creación del Instituto Nacional del Libro

Este sábado se realizará una asamblea virtual donde buscan darle impulso al proyecto de ley que tiene como objetivo la creación del instituto, que dependería del Ministerio de Cultura nacional.

Investigadores, autores y editores realizarán este sábado una asamblea virtual para para impulsar en el Congreso el tratamiento del proyecto de ley con el que buscan fomentar y promover la actividad editorial argentina a través de la creación del Instituto Nacional del Libro, que dependería del Ministerio de Cultura nacional.

“El proyecto empezó a ser debatido hace dos años, lo impulsó el entonces diputado nacional Daniel Filmus, llegó a presentarse en abril del año pasado, se trató en la comisión de Cultura y obtuvo dictamen favorable”, repasó, en diálogo con Télam, Marcelo Guerrieri, presidente la Unión de Escritoras y Escritores, quien explica que con el cambio de la composición del Congreso se tiene que volver a tratar y lo que están pidiendo es que ese tratamiento se reactive para que no pierda estado parlamentario.

El autor de la novela “Farmacia” señala que esta iniciativa, que promueve el fomento a la creación, la distribución y venta en términos federales, viene siendo muy debatido al interior de la industria editorial y que los aportes de los autores se ven contemplados en la distinción entre producción material y producción intelectual.

“Desde la Unión de Escritoras y Escritores planteamos que en la industria editorial hay producción material, edición y producción, y producción intelectual que implica el trabajo de los autores. Por eso como asociación trabajamos con el objetivo de coordinar los intereses de los escritores en tanto trabajadores e impulsamos cambios al proyecto original”, desarrolla Guerrieri.

En ese sentido, marca que “el Instituto busca coordinar programas de la industria editorial y propulsarlos al igual que existe en otros ámbitos con el Instituto de la música, del Cine, del Teatro pero no existe el del Libro, las Artes y la Escritura”.

El reconocimiento de la producción intelectual implica -grafica Guerieri- incorporar subsidios a la creación y becas de estudio que reconocerían que el trabajo del escritor “no empieza cuando el libro se pone a la venta, como tampoco empieza el trabajo en la industria del cine cuando se exhibe una película sino que hay un trabajo creativo que se reconoce en los subsidios del Incaa para escribir un guión, por ejemplo”.

En la asamblea que se realizará el sábado a partir de las 18 a través de la aplicación Zoom también estará la escritora Eugenia Almeida quien advierte que “a pesar de que la coyuntura actual nos hace pensar en lo más urgente, es un muy buen momento para seguir trabajando por el proyecto del Instituto Nacional del Libro porque son políticas publicas que tienen un efecto a largo plazo y van construyendo otro tipo de comunidad”.

“La mayoría de los que estamos en el sector del libro coincidimos en que necesitamos un Instituto Nacional del Libro que proteja, avale, propicie y acompañe desde el Estado con políticas publicas al libro como un vector de transformación social y como una forma de garantizar un acceso más democrático a la cultura, no solo de recibirla sino también a poder producirla”, resalta la autora de “Inundación”, “El colectivo” y “La boca de la tormenta”.

Y ejemplifica: “Esto es que desde el Estado se produzcan políticas públicas que hagan que para todos los argentinos acceder a los libros sea una realidad cotidiana”.

Silvina Rocha, escritora y representante del colectivo LIJ (Literatura Infantil y Juvenil), que también será de la partida resalta que “una ley es un contrato entre los ciudadanos y el Estado. Es importante que se transforme en ley porque la idea es que sea transversal a los gobiernos, se trata de que el Estado proteja, de estímulo, defienda, invierta en la cadena del libro, sea quién sea a quién le toque gobernar”.

Para Rocha, que tenga categoría de ley “es un tremendo avance” porque subraya que “así como los actores o los músicos tienen esa ley”, a los escritores les falta “hace rato”.

“Ahora bien, es una ley que incluye la larguísima cadena del libro, que va de autores, traductores, diseñadores a imprenteros, cámaras del libro y la Fundación el Libro, entonces ahí se juegan intereses muy diversos, es difícil bajarla a letra. Todo esto es lo que se está pensando y es como un dinosaurio enorme, pero de vital importancia, porque estamos hablando de una industria que mueve mucho dinero, pero además con un enorme valor cultural a preservar”, afirma la autora de libros como “Mateo y su gato rojo”, “Por qué los elefantes prefieren jugar a la mancha” y “Olivia y el violín”.

La escritora apunta que “es increíble pero real que toda esa cadena arranca con alguien que se sentó a escribir una historia o un ensayo, como ejemplo” y destaca: “Los autores somos los primeros actores en esa cadena y sin embargo bastante poco partícipes en esta industria”.

En ese marco, propone un ejemplo concreto: “Pertenezco a la literatura para niñxs y jóvenes, y nosotros creemos en el libro y la lectura como herramienta de cambio, entonces se vuelve importante que la ley promueva planes de lectura, que el Estado garantice y financie el acceso de libros para todos. También es importante que facilite traducciones en el exterior y cualquier otra mecánica que haga visible y económicamente viable que se conozcan autores argentinos en el mundo”.

En el proyecto de ley se establece que el directorio del Instituto esté compuesto por ocho integrantes: cuatro representantes de las cámaras editoriales, dos por los escritores, uno por los libreros y uno por la Fundación El Libro.

Además entre sus funciones está pensada la de contribuir a la protección de los derechos de autor de los escritores, traductores y editores mediante el cumplimiento de la legislación nacional y de las normas aplicables en los convenios internacionales, y la adecuación de las regulaciones atendiendo especialmente a los desafíos que entrañan las transformaciones tecnológicas como así también la de propiciar el establecimiento de beneficios en materia impositiva para los distintos sectores de la actividad editorial argentina.

De la asamblea del sábado participarán también la escritora Claudia Piñeiro, el investigador Alejandro Dujovne, el editor Gabriel Súnico y el traductor Pablo Ingberg, entre otros, puesto que la iniciativa ya cuenta con 100 participantes anotados.

A su vez, Guerrieri adelanta que está previsto que intervengan el ministro de Cultura Tristán Bauer y el secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel FIlmus.

Fuente: Agencia Telam

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