Una voz en el teléfono: otra forma de “escuchar” teatro

¿Quién no se acuerda del famoso *31#? Esas siglas que con solo discarlas en el teléfono mandaban a cualquiera al más profundo de los anonimatos y podía entonces escuchar la voz de la persona amada o practicar alguna broma pesada. Tiempos pasados analógicos que quedaron atrás; en su lugar se instalaron las nuevas tecnologías que dan por tierra cualquier intento de fuga del propio nombre.

Esta reminiscencia tomaron como punto de partida para crear la nueva experiencia teatral por teléfono para un solo ¿espectador? o público o participante. “Asterisco 31 numeral” es un proyecto que nació en pleno aislamiento social, un tiempo de cartelera teatral cerrada que obligó a más de un artista a repensar a las artes escénicas. Sin escenario posible, las propuestas llegan y se multiplican. En este caso, los actores Max Suen, Almudena González y Naomi Stein crearon esta experiencia que no se resigna a perder algo de la potencia teatral: que suceda en vivo y que sea efímera e irrepetible. Además, por supuesto, cuenta un cuento, sumerge al participante a la ficción, esa tan necesaria para la vida misma.

Esta propuesta es telefónica e individual. No hay cámaras en juego, solo la propia voz de un lado y el otro del teléfono. El participante elige una de las experiencias que están en cartel Shmooze, Inducir el sueño, Aparezco porque te extraño o Aguas turbias. En cualquiera de los casos, además debe seleccionar el día y horario de la función y listo. Recibirá desde un teléfono anónimo una o más llamadas, dependiendo de la obra-experiencia que haya elegido, y se sumergirá en la ficción. Ninguna de las experiencias dura más de media hora y es ideal que el oyente reciba los llamados en un contexto de comodidad e intimidad así puede prestarse mejor al juego. Desde el otro lado del teléfono, el participante escuchará su nombre varias veces, elemento clave para que la ficción crezca y se complejice.

Aguas turbias, la experiencia estreno, consta de tres llamados consecutivos que irán sumando información y complejidad a la trama. Tres personajes de una misma historia, tres habitantes de aquel pueblo que el oyente dejó atrás. Una salita de emergencias de un pueblo al que llegan casos y patologías extrañas, un secreto del que el participante forma parte, un pasado al que no quiere volver, mitos y leyendas del interior y un poco de fantasía son los elementos presentes en este cuento muy bien armado que se irá complejizando con el correr de los llamados.

Sí, el participante debe contestar algunas preguntas, pocas, no es intimidante, quien desee interactuar más el camino está abierto, pero para los más tímidos la propuesta es amable y contenedora. Simplemente, hay que dejarse llevar y entregarse al cuento.

Fuente: La Nacion

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